He visto ya demasiadas veces en la red la receta 6-6-1 ( seis litros de aceite usado, 6 de agua y 1 de sosa) junto a fotos de maravillosos jabones que ni de lejos se han hecho así.
Fotos robadas, claro está.
Me pregunto qué pensarán los pobres incautos que hagan la receta cuando vean que su resultado no se parece ni de lejos al de la foto.
Para empezar, con ese montón de agua, el jabón dejará escondido en su fondo una sublejía, compuesta de glicerina, agua sobrante y sosa.
Su jabón tendrá un color beige, es lo más probable si han sido fieles a la receta y han recopilado dudosos aceites entre familiares y vecinos.
Esta noche, de nuevo, he visto la receta en un blog, junto a un jabón de blanco suave, de esos que han gelificado hasta el alma y tienen ese aire etéreo y maravilloso que tan bien consiguen los orientales ( japoneses sobre todo) en esos jabones que no parecen de este mundo.
Debajo había otro de dulce tono rosado, que se iba degradando hasta el blanco de la base; precioso, pero desde luego no un 6-6-1.
Mi primer impulso ha sido comentar: ¿ de dónde has robado esos jabones de las fotos? porque ese resultado no lo obtiene con aceite usado ningún/a jabonero/a del mundo mundial.
Luego he pensado que no merecía la pena, y me he venido aquí, a casa, a advertir a habituales pasajeros.
Sí, con esa receta sale jabón, pero hay otras mejores, en muchos buenos blogs y páginas de jaboneros/as decentes que hacen del jabón su vida (no medio) y su ilusión, que van por el súper viendo moldes de jabón y maquinan de qué será el próximo casi antes de desmoldar el último, que pasan de vez en cuando por mendrulandia a leer y a aprender, comenten o no.
Casualmente le hice una foto a mi último jabón para platos, lavavajillas, suelos, baño y todo lo que no sea meterlo en la lavadora. A ella y solo a ella le hago su jaboncito con aceite de oliva nuevo; del barato, que está la cosa chunga, pero aceite de oliva nuevecito. Ese sí sale blanco, blanquísimo, y ese sí que huele a jabón-jabón.
Aunque hoy limpiaba mi bayeta llena de barro (ando metida en cerámicas) con mi jabón de aceite usado y veía que la limpiaba de maravilla, y mis manos estaban recontentas por esa dosis extra de alcalinización frente a toda la puñetera acidificación que nos produce tanta mierda que nos rodea y que comemos.
En fin, que me voy por los cerros de Úbeda.
Que no os den gato por liebre, con esa fórmula sale jabón, jabón corriente de pueblo, jabón basto de toda la vida, pero infinitamente mejor que el mejor de los detergentes; y menos contaminante. Pero no sale un jabón divino de la muerte, ni es para ducharse o lavarse el pelo, es para limpiar, que limpia y mucho.
Perdonad el exceso de verborrea, y haciendo los honores al título de la entrada, os dejo la receta del jabón de la foto, un digno jabón de aceite reciclado, en el que he usado como moldes unos envases de sosa vacíos que tenía por ahí pululando.
Lo dicho, la receta:
Aceite usado 900 gr.
Agua 350 gr.
Sosa 157 gr.
Tiene un sobreengrasdo de - 20% y una concentración del 30.
Luego se deja curar seis semanas para curarse en salud.